Telemedicina

Telemedicina en época post-pandemia: qué dejar y qué implementar

By mayo 31, 2022junio 3rd, 2022No Comments

Según un estudio de McKinsey & Company, la adopción de la telemedicina fue 38 veces mayor durante la pandemia de COVID-19 que antes. Aunque la mayoría de las consultas de los proveedores han vuelto a las citas en persona, muchas siguen ofreciendo este tipo de atención como opción para los pacientes vulnerables o para los que solicitan una cita virtual. Sin embargo, la telemedicina en época post-pandemia trae consigo greandes oportunidades pero también grandes retos que hay que saber cómo aprovechar a favor.

Ahora que la telemedicina está en marcha y los pacientes la han adoptado, es el momento de pensar en formas de utilizar la tecnología para abordar problemas de larga duración en nuestra continuidad asistencial. Así que continuación compartimos cuatro aspectos en las que creemos que la sí o sí debes implementar para aprovechar al máximo telemedicina, ya que pueden tener el mayor impacto en estos momentos.

Atención a domicilio

La telemedicina tiene un valor incalculable como forma de conectar a los pacientes de atención domiciliaria con sus médicos desde la seguridad del hogar del paciente. El vídeo permite a los médicos identificar señales visuales que podrían indicar la necesidad de una intervención o de que el paciente sea visto en una consulta. También puede reducir la necesidad de ir a la consulta del médico para cosas que pueden tratarse virtualmente.

Sin embargo, una de las oportunidades que ofrece la telemedicina en época post-pandemia es que los médicos pueden utilizar las teleconsultas para preparar mejor una visita a domicilio. Esto significa que pueden dedicar menos tiempo a recopilar información una vez que llegan al hogar del paciente y más tiempo a tratar al paciente. Como las citas son más eficientes, los médicos pueden atender a más pacientes o dedicar más tiempo a la preparación u otras tareas relacionadas con la consulta.

El uso de la telemedicina para los pacientes de atención domiciliaria también da a los pacientes y a sus familias la tranquilidad de saber que la ayuda está siempre a mano. Además de contribuir a mejorar la satisfacción del paciente al hacer que los médicos sean más accesibles.

Telemedicina psiquiatrica

La pandemia de COVID-19 dejó de manifiesto muchas deficiencias en nuestro sistema sanitario. Una de ellas es la relativa a la atención psiquicatricas, concretamente la falta de acceso. Según los informes de la OMS (Organización Mundial de la Salud), 450 millones
de personas en todo el mundo se ven afectadas por un problema de salud mental que dificulta gravemente su vida sin embargo, y entre el 35% y el 50% no reciben ningún tratamiento o no es el adecuado.

El problema creció exponencialmente durante la pandemia, ya que se establecieron mandatos de distanciamiento social y los grupos de apoyo en persona se interrumpieron bruscamente. El estrés provocado por el aislamiento social, la pérdida de ingresos y el miedo a infectarse aumentaron el impacto en la salud mental de muchas personas y ese impacto no desaparecerá por arte de magia una vez que la pandemia haya desaparecido. La necesidad era grande antes de la pandemia, y es aún mayor ahora.

Ahora que los proveedores de salud mental han implementado la telemedicina, pueden utilizarla de forma continuada para facilitar los problemas de acceso. Los pacientes pueden ser evaluados, clasificados, diagnosticados y tratados sin tener que acudir a la consulta. Esto garantiza que los pacientes reciban antes el tratamiento adecuado del proveedor adecuado. Para los que no tienen acceso a un medio de transporte para acudir a la consulta o al tratamiento, o para los que viven en zonas con pocos recursos de salud mental, la telemedicina ayuda a llenar ese vacío.

Monitoreo remoto de pacientes

Quizá una de las mayores oportunidades de utilizar la telemedicina en época post-pandemia es para mejorar nuestra atención continua a través de la monitorización remota de los pacientes. Dos de las principales áreas de beneficio son la atención posterior al alta y la gestión de enfermedades crónicas.

Cuidados posteriores al alta

Cuando los pacientes son dados de alta del hospital o del servicio de urgencias, suelen recibir instrucciones para que se pongan en contacto con su médico de cabecera o con un especialista. Puede que se vayan con una prescripción de medicamentos e información educativa sobre el cuidado de su enfermedad en casa.

Sin embargo, un estudio publicado por la Agencia para la Investigación y la Calidad de la Atención Sanitaria (PHRQ) descubrió que casi el 20% de los pacientes experimentan algún tipo de acontecimiento adverso sólo en las tres primeras semanas tras el alta, y la mayoría de ellos son evitables. El mismo estudio descubrió que otros “peligros del alta” procedían de pacientes que recibían el alta mientras los resultados de las pruebas estaban pendientes, o que eran dados de alta necesitando un “seguimiento diagnóstico” ambulatorio. La telemedicina puede resolver todos estos problemas dando a los hospitales, especialistas y médicos de atención primaria las herramientas que necesitan para controlar a distancia a estos pacientes en los días críticos posteriores al alta.

Gestión de enfermedades crónicas

Nuestra población está cada vez más enferma. Según los CDC, el 51,8% de los adultos padece al menos una enfermedad crónica y el 27,2% tiene dos o más. Las enfermedades cardiovasculares y la diabetes son dos de las más prolíficas, y ambas requieren atención regular, seguimiento y cumplimiento de la medicación para evitar eventos adversos. Las investigaciones demuestran que la mitad de los pacientes con enfermedades cardiovasculares no toman la medicación prescrita.

Otros estudios han revelado que los pacientes con úlceras en el pie diabético realizan una media de 14 visitas ambulatorias y 1,5 hospitalizaciones al año. La monitorización remota de los pacientes mediante telemedicina y dispositivos como manguitos de presión arterial, aparatos de electrocardiograma a domicilio, dispositivos de medición de la glucosa en sangre y plantillas sensoriales permiten a los proveedores identificar proactivamente los problemas para evitar complicaciones y hospitalizaciones.

Muchos proveedores han evitado implantar programas como la gestión de cuidados crónicos (CCM) y la monitorización remota de pacientes (RPM) porque consideraban que el esfuerzo de hacerlo era mayor que la recompensa. Ahora que los procesos de telemedicina en época post-pandemia ya están en marcha, gran parte de ese esfuerzo se ha eliminado.

Otra ventaja es que la atención puede ser prestada por otros profesionales clínicos además del médico, lo que ayuda a reducir la presión de tiempo adicional sobre los médicos.

Cuidados de larga duración

Durante el pico de COVID-19, los centros de atención a largo plazo se cerraron. La telemedicina permitió a los médicos la capacidad de evaluar, clasificar y orientar los cuidados sin necesidad de una visita en persona al centro. Aprovechar la telemedicina en época post-pandemia, puede dar a los centros de cuidados de larga duración la capacidad de proporcionar una atención más oportuna a través de Vidyo, sin que los pacientes tengan que esperar a las visitas clínicas programadas.

En una época en la que abunda la escasez de personal, la telemedicina puede cubrir el vacío y garantizar que los centros de cuidados de larga duración puedan seguir proporcionando una atención constante y de alta calidad.

El camino a seguir

Según un estudio publicado por la AHRQ, la telemedicina  puede ofrecer resultados “tan buenos o mejores que la atención habitual” para poblaciones específicas. Las pruebas se centraron en la “monitorización remota a domicilio de pacientes con enfermedades crónicas, como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica y la insuficiencia cardíaca congestiva”. También se incluyó el asesoramiento a los pacientes sobre sus enfermedades crónicas, así como la psicoterapia para los pacientes de salud mental.

Entonces, ¿qué hay que dejar atrás?

La única cosa que hay que dejar atrás es ver la telemedicina como algo del pasado. La telemedicina en época post-pandemia es igual de importante que antes. Incluso, podría decirse que más, ya que los pacientes en descubierto una nueva forma de acceder a los servicios sin realizar tantos esfuerzos como con las visitas presenciales. Así que problamente no quieran abandonarlo. Y aunque la telemedicina no reemplaza al 100% las consultas en sitio, si se ha convertido es un complemento fundamental.

En conclusión es que la telemedicina en época post-pandemia sigue funcionando y brinda muchas oportunidades de mejora del servicios y optimización de rescursos tanto económicos como humanos, por eso es importante etener  los procesos definidos. Tenemos que aprovechar esta oportunidad para conseguir mejoras reales y duraderas en la salud de nuestras poblaciones.